Las Correspondencias del Sistema Superior con Futhark Armanen se presentan así:

Primero, el Chakra 8, la Estrella del Alma o Portal del Akasha, asociado a los colores magenta brillante y blanco nacarado; aquí, la Runa Fa representa el fuego primordial, que actúa como destructor de la ilusión y origen de toda materia y manifestación espiritual. Su correspondiente Rayo de la Creación es el Séptimo Rayo, vinculado a la estructuración de la luz cósmica en planos tangibles y la codificación akáshica.

Continuamos con el Chakra 9, Cuerpo Causal o Puente Galáctico, cuyos tonos son turquesa iridiscente y azul galáctico; este nivel se relaciona con la Runa Ur, que simboliza la fuerza primigenia, la salud cósmica y el impulso vital encargado de estructurar el archivo de la memoria estelar ancestral. El Rayo asociado es el Quinto Rayo, facilitando la decodificación geométrica y el entendimiento de las leyes físicas y sutiles del cosmos.

A continuación, se encuentra el Chakra 10, Matriz Crística o Planeta Interior, representado por el dorado solar y el amarillo plasma; en este punto opera la Runa Thorn, que funciona como umbral de protección y espina que disuelve las proyecciones del ego para permitir el nacimiento de la conciencia unificada. Aquí rige el Segundo Rayo, entendido como el principio unificador y cohesionador que disuelve la separación del ego tridimensional.

El flujo energético asciende al Chakra 11, Portal Universal o Sintonizador de Plasma, con colores violeta platino y destellos ultravioleta; esta estación está marcada por la Runa Sig, señalando la victoria solar, el rayo de luz pura y la iluminación repentina que transforma el vehículo biológico mediante plasma de alta frecuencia. El impulso rector es el Primer Rayo, representando la voluntad y el poder divino como el impulso primario de cambio, destrucción de estructuras densas y co-creación galáctica.

Luego se accede al Chakra 12, Conector Cósmico o Ancla de la Fuente, que presenta tonalidades de plata pura y transparencia cristalina; en este punto, la Runa Gibor simboliza el don divino, la alianza sagrada entre el ser humano y la Fuente, constituyendo un puente expansivo con el linaje cósmico original. Su correspondiente es el Sexto Rayo, manifestando la aspiración pura de retorno al origen y alineación con la directriz central de los consejos superiores.

Finalmente, culminamos en el Chakra 13, Punto Cero o Central Alcyone, caracterizado por el diamante puro y la luz omnicolor del Sol Central; este punto se identifica mediante la Runa Man, que representa al Ser Humano Cósmico, la autoconciencia divina integrada y el punto absoluto de retorno a la unidad original. Este nivel culmina con la Suma Síntesis, o Rayo Cero, que implica la integración absoluta de los Siete Rayos manifestados en el punto de quietud atemporal.
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